Cinco consejos para vivir el Adviento:
- Vivir este
Adviento con la novedad que supondría no haber vivido nunca uno antes;
con la frescura y la alegría de la fe que nos permita hacer un silencio
interior para acoger lo que estamos celebrando y lo que vamos a
celebrar en la Navidad, así como un poco de silencio exterior con
tantas cosas que nos vienen a través de los medios de comunicación.
Hacer un poco de silencio para fijarse en lo que la Iglesia nos está
diciendo estos días, y es que va a nacer el Niño Jesús.
- Escucha de
la Palabra de Dios. Sería muy bueno que cada uno de los cristianos
leyese la Primera Lectura, el Salmo y el Evangelio de cada día puesto
que, en la Palabra de Dios, sobre todo en la Primera Lectura, con el
profeta Isaías muy protagonista en este tiempo litúrgico, así como
todos los profetas, ya que fueron los que alentaron la esperanza del
pueblo de Israel en la espera del Mesías.
- Es
importante celebrar el sacramento de la Penitencia, acercarse a la
confesión, puesto que es el sacramento de la alegría. Esto serviría de
preparación espiritual: pedir perdón, preparar el corazón, allanar el
camino al Señor. Siempre tenemos cosas en nuestro corazón que es
necesario purificar, limar, y el sacramento de la Penitencia puede
servirnos para estrenar un nuevo corazón en este tiempo.
- Signos de
esperanza. Podemos intentar agudizar la vista para, desde la fe, ver
signos de esperanza que hay en nuestro mundo, que hay muchos, pero es
necesario estar muy atento. Y no solo verlos, si no sembrar también
signos de esperanza allí donde nos movemos: en nuestro ambiente
familiar, con nuestras amistades, en nuestras diversiones, en nuestro
ambiente de trabajo, y todo con nuestra palabra, con un gesto de
servicio... Esto siempre es esperanza que podemos sembrar en este mundo
tan desesperanzado.
- Por último, mientras
preparamos en nuestras casas el Belén, en el Misterio, a la hora de
poner las imágenes sobre todo de la Virgen María y de San José, podemos
intentar pensar que ellos fueron los que mejor vivieron el Adviento,
porque ellos precisamente estuvieron abiertos a la novedad, escucharon
lo que Dios les decía para la misión para la que eran llamados y
dispusieron su corazón para acoger el Misterio del Niño Dios hecho
hombre y acogerlo con asombro. Puesto que estaban asombrados de lo que
sucedía, asombrados de que Dios se hiciese hombre, asombrados de que
Dios estuviese con nosotros.
|